A menudo llamada la “villahipster” de Tallinn, este barrio que en el pasado fue una cerrada frontera soviética convenientemente situada entre la costa de Tallinn y la Ciudad Vieja, esconde algunas auténticas perlas arquitectónicas. El centro marítimo más importante de Estonia, el Hangar de Hidroaviones, es una visita obligatoria de esta zona. Este museo y restaurante está ubicado en un hangar de hidroaviones de principios del siglo XX que ha sido completamente renovado para acoger este museo que reúne bajo su enorme concha de cemento una exposición interactiva sobre la historia marítima de Estonia emocionante y muy divertida, entre las piezas de la colección podemos ver (y visitar por dentro) un submarino Lembit de construcción británica. A un tiro de piedra del museo, encontramos la fortaleza y prisión del siglo XIX de Patarei. En la actualidad, encontramos en la prisión un museo que narra la historia más oscura de la época de la ocupación soviética y en sus terrenos se celebran festivales de música electrónica durante el verano.

La Ciudad Creativa de Telliskivi se ha convertido en el centro del barrio de Kalamaja, donde el público urbano es cada vez más alto. En la calle comercial cubierta de Telliskivi se vende de todo, desde cosméticos ecológicos hasta piezas de diseño estonio. Además, la zona cuenta también con una escena de restaurantes realmente impresionante con nuevas incorporaciones surgiendo regularmente y que ofrecen una alta calidad en sus platos cocinados a base de ingredientes locales servidos en los originales interiores restaurados de antiguos gigantes industriales con vistas a la majestuosa ciudad vieja de Tallinn. Telliskivi también alberga variados y modernos eventos, entre ellos un festival de la bicicleta y un concurso de comida callejera, así como un mercadillo.