La costa norte de Estonia, toda de piedra caliza, es como una versión pedregosa de un libro de historia del mundo, dando testimonio de movimientos y colisiones de la placa tectónica, erupciones volcánicas, impactos de meteoritos y de la erosión del mar y de antiguos ríos. Incluso ahora, 600 millones de años más tarde, estas capas de roca sedimentaria siguen exactamente como cuando se depositaron en el fondo del mar.

Acantilados de piedra caliza ricos en fósiles

El klint de piedra caliza se originó en un mar tropical – en una época en que el escudo Báltico todavía estaba cerca del ecuador. El klint consiste en los restos fosilizados de caparazones calcáreos de organismos marinos. En el klint y en el paisaje circundante, se pueden ver muchos fósiles, como corales y trilobites.

La delgada capa de tierra del klint es hogar de plantas únicas – en Estonia y en algunas partes del sur de Suecia hay prados de alvar, ricos en enebros. Entre las capas de piedra caliza hay pizarra bituminosa, fuente primaria de combustible fósil de Estonia, el cual se formó de algas primitivas. La pizarra bituminosa de Estonia está entre las de mejor calidad del mundo.

Espectaculares rápidos y saltos de agua

La mayoría de los ríos del norte de Estonia fluyen por encima del klint, formando así espectaculares rápidos y pequeños saltos. El más alto es el Valaste, de 32 metros, y el más poderoso es el Jägala. La época más emocionante para una visita es durante el invierno, cuando el agua se congela y se forman fascinantes cuevas en el hielo.

La piedra caliza es la piedra nacional de Estonia; también ha sido llamada 'Mármol Nórdico'. Se ha utilizado durante más de 2.000 años como material de construcción. El casco antiguo de Tallin y muchas fortalezas y señoríos del país han sido construidos con piedra caliza. Incluso se ha exportado a San Petersburgo para la construcción de los palacios del zar.