Las primeras menciones escritas de las sauna datan de comienzos del siglo XIII en el norte de Estonia. La sauna nórdica combina todos los elementos primarios, es decir fuego, aire, agua y tierra – calor en el vapor, aire en las ramas, agua al refrescarse y caricias en la piel al aplicar aceites y cremas de plantas. La sauna tiene muchos efectos curativos: acelera el metabolismo, rejuvenece la piel, mejora la respiración y la actividad vascular, reduce el trabajo de los riñones y ayuda a la circulación de la sangre.

Cómo ir a la sauna

Para aprovechar la sauna al máximo, antes de entrar hay que enjuagarse con agua caliente, ya en la sauna se debe frotar la piel con miel, lo que resultará en una tez bella y juvenil. Para acelerar la pérdida de peso, es bueno frotarse la piel con sal marina en la sauna.

No deje de tratar su piel con las ramas, su golpe suave y caliente lo hará sudar más al mismo tiempo que masajea y limpia su piel.  Las ramas más usadas son las de abedul, que tienen muy buen aroma, aunque se puede probar con otras hojas y hierbas curativas como enebro y ortiga, cuyo efecto disminuye en el calor.

Sauna de Estonia - un sinnúmero de oportunidades

Hoy en día la sauna es parte inseparable de cada casa, cabaña y granja. En las casas es común tener pequeñas saunas eléctricas, en los spas y granjas turísticas se ofrecen diferentes e interesantes opciones de sauna.

En cada spa de Estonia hay siempre un buen complejo de saunas – en la sauna de sal se puede limpiar la piel, la sauna de vapor es buena en invierno para limpiar las vías respiratorias, la sauna de infrarrojos afecta al interior del cuerpo y la sauna aromática le permite relajarse.

Puede familiarizarse con las viejas tradiciones de sauna en el campo, en las granjas turísticas. Una buena oportunidad de probar las saunas antiguas es la sauna de humo, que se caliente casi medio día y la estadía en la sauna es de horas. No necesita jabón pues la continua exposición al vapor y al calor y los golpes de ramas limpian su cuerpo de todas maneras. Dicen el ánimo queda igual de limpio y ligero.

A los estonios les gusta tanto la sauna que han hecho saunas en buses y hasta en el tanque de un camión de bomberos, también en balsas, donde se está en la sauna, se disfruta de la compañía y se salta al río o al lago en el que se está. Una experiencia interesante en muchas granjas turísticas son las tiendas-sauna y las saunas de barril, en las que se está en agua caliente y al mismo tiempo se puede disfrutar del paisaje y del aire libre.